Ecos de La Paz 02 / Octubre del 2001

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A caballo regalado no hay que mirarle el diente
Donación de alimentos transgénicos

Una gran polémica entre la embajada de Estados Unidos, apoyada por el gobierno boliviano, y organizaciones medio ambientalistas y campesinas estalló a principios de mayo y mostró una vez más que no todos son iguales ante las leyes bolivianas, sobre todo cuando se trata de defender intereses económicos del Norte.

El Foro Boliviano para el Medio Ambiente y el Desarrollo (Fobomade) denunció a través de un periódico que un análisis hecho por el laboratorio Genetic ID en Fairfield (USA) detectó productos genéticamente modificados en alimentos donados por Estados Unidos. Este hecho viola la Resolución 001 del Ministerio de Agricultura, que es vigente desde el 8 de enero y prohíbe el ingreso de alimentos genéticamente modificados durante un año. La Resolución no establece ningún tipo de excepción. El ingreso de transgéncios ya está suspendido desde 1997 por el Reglamento de Biodiversidad.

La embajada de Estados Unidos reconoció que algunos de los alimentos donados a Bolivia en abril de este año son efectivamente modificados genéticamente y que no se ha declarado esto al gobierno boliviano. Los alimentos donados son parte del programa de ayuda alimentaria PL-480, que tiene un valor de 20 millones de dólares anuales y es ejecutado por USAID. El programa consiste en el envío de harinas de trigo, soya y maíz, que están distribuidas a través de ONGs como CARE, FHI (Food and Hungry), PCI (Proyect Concern) y otros. Según informaciones de la embajada de Estados Unidos alrededor de 32'000 niños menores de 5 años reciben alimentos a través del PL-480.

Fobomade criticó que los productos transgénicos pueden tener graves efectos sobre la salud de la población y el medio ambiente. Las donaciones de alimentos a los países en desarrollo dañan las economías nacionales y aumentan siempre cuando los agricultores norteamericanos presentan excedentes de producción que no pueden colocar en el mercado. Por eso se envía soya a Bolivia, aunque este mismo país es exportador de este grano.
Oscar Mendieta de AOPEB afirmó que "la donación de transgénicos es un atentado contra la seguridad alimentaria de nuestro país. Las donaciones distorsionan el mercado de alimentos y ocasionan serios perjuicios para los productores agropecuarios nacionales. Las donaciones impiden que los productores nacionales puedan incluir sus producciones en los programas estatales de ayuda alimentaria".

Frente a estas críticas el embajador de Estados Unidos en Bolivia (Manuel Rocha) se mostró muy enojado y declaró que la mayoría de los norteamericanos comen alimentos genéticamente modificados y que su país acabará con sus donaciones, si se sigue criticando.
"A quién no le guste nuestros donativos en alimentos sería bien que no viajará a nuestro país, porque es la única comida que les tenemos que ofrecer a los visitantes."
"A quien no le guste comer productos sanos en un país pobre, que no venga a Bolivia", respondió AOPEB, y junto con otras organizaciones campesinas exigió al Gobierno que cumpla con las leyes y evite el ingreso de productos transgénicos, tal como lo exige la Resolución 001.

El Ministro de Agricultura (Hugo Carvajal) explicó que las donaciones de Estados Unidos no están contempladas en la Resolución 001. La norma sólo se aplica a los envíos realizados por personas privadas y no a las donaciones. Además "no está completamente comprobado, que los transgénicos puedan provocar daños en la salud humana". El Ministro reconoció que su Ministerio no cuenta con los medios técnicos para comprobar la existencia de alimentos transgénicos en el mercado.

A diferencia de Bolivia, en Ecuador el Ministerio de Bienestar Social ordenó la destrucción de las donaciones enviadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) que contengan productos genéticamente modificados. Productos como "Mi papilla" y "Mi colada" que están preparados con soya de Estados Unidos y se distribuyen a niños de seis meses a dos años y a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, presentan una concentración de más que 50 por ciento de productos genéticamente modificados.

Que alimentos donados distorsionan el mercado nacional y que la gente pobre no puede defenderse contra el consumo de productos transgénicos, ha comprobado un semana más tarde el periódico La Prensa. Sus periodistas descubrieron que los donativos estadounidenses de harinas genéticamento modificadas son comercializadas ilegalmente y sin información alguna a un precio muy bajo en la Feria 16 de Julio en El Alto, donde sobre todo gente de pocos ingresos económicos se abastece de víveres. Se identificó al menos 5 comerciantes que venden harina de soya, maíz y trigo procedente de Estados Unidos y empaquetados en bolsas de USAID con la inscripción "Prohibido la venta".

A pesar de todo, el gobierno de Estado Unidos inició otro trámite ante el Ministerio de Agricultura para el ingreso de 3000 toneladas de alimentos donados bajo el programa PL-480. Según informaciones del gobierno se sospecha que la mitad contiene productos genéticamente modificados.


(Fuentes: La Prensa, del 4/16/18 y 19 de Mayo de 2001)

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